Los Estados

Alguno de los futuros lectores podría inferir por el título que haré referencia a temas relacionados a las organizaciones políticas dotadas de poder soberano, conformadas por un conjunto de instituciones públicas que regulan la vida de los ciudadanos de un país, es decir, el Estado. Bueno esa es una de las definiciones que se le otorga a este término.

Recuerdo que en mis primeras publicaciones, hice referencias a algunos estados que según las predicciones de estudiosos del acontecer político económico internacional, proyectaban el surgimiento de unas nuevas potencias económicas y marítimas que alertarían a un conjunto de estados, que unidos integran la nación más poderosa de este planeta.

Revisando las etiquetas con las cuales se idetentifica los temas que se abordan en este blog, precisamente para facilitar al lector en su búsqueda de temas de interés, no encontré alguna realacionado a Política, y para ser sinceros tampoco algunos otros de interés común. Lo que me conlleva a reflexionar sobre la inclusión o por lo menos la alusión a temas de interés nacional, precisamente de éste estado soberano conocido como Ecuador, mi país de residencia, aunque esa no haya sido la motivación original de éste blog.

A pesar de aquello, sin haber tenido una participación activa, pero a través de nuestras actividades personales o profesionales en el sector privado inclusive público por muchos años, sumadas a nuestras opiniones emitidas en diferentes medios cada vez mas accesibles a las personas y con mayor capacidad de difusión, hemos dejado entrever nuestro pensamiento o sentir sobre hechos acaecidos en el estado.

Es precisamente gracias al acceso de las tecnologías existentes y en desarrollo, producto del espíritu emprendedor además de innovador de los visionarios de las mismas, la participación ciudadana ha tenido un crecimiento exponencial por medio de texto, imágenes o videos, reflejando el interés por manifestar, dar a conocer y exigir inclusive las necesidades o posturas de una sociedad.

Notorio es que el activismo se ha intensificado, involucrándonos participativamente en el acontecer nacional cada vez a más temprana edad, lo que corrobora el interés de los ciudadanos por el Estado. Es admirable observar el comportamiento de una sociedad cada vez más joven, manifestándose a través de los medios posibles con una actitud proactiva promoviendo soluciones a las instituciones y sus representantes en pro de mejores servicios sean estos privados o precisamente públicos provistos por el Estado.

Haciendo memoria, no recuerdo haber tenido una participación tan activa en mi periodo de juventud, lo que evidenciaría lo descrito en líneas anteriores. ¿Habrá sido falta de motivaciones o eran simplemente otros tiempos? Definitivamente no era el mismo Estado.

Los tiempo han cambiado y nosotros como consecuencia tambien. Con el pasar de los años nuestros estados, en este caso de ánimo, han ido incidiendo más en nuestro comportamiento y formas de pensar. Más concientes de nuestras realidades o mejor dicho más expuestas a ellas, han motivado a asumir otras responsabilidades. Nadie está libre de experimentarlos, la diferencia radica en como se los asume. Precisamente con esas fluctuaciones del estado de ánimo nuestra actitud puede verse afectada, teniendo que poner mucho cuidado a nuestro comportamiento y mayor atención a nuestras expresiones en todo los aspectos.

Es importante procurar determinar las razones de estos cambios de estado, originados por causas diversas. El simple hecho de nuestro temperamento, pasando por necesidades básicas del ser humano como una adecuada alimentación, el descubrimiento de la sexualidad o la falta de horas de sueño suficiente producto de otros tipos de trastornos de la salud, afectan nuestro estado anímico.

La carencia de una vida familiar o conyugal armoniosa tambien suele incidir fuertemente en nuestro estado de ánimo, lo que lo hace más complejo de resolver por la dependencia de voluntades de otros. La búsqueda de una estabilidad económica siempre ha sido un factor detonante en el estado anímico de las personas, o una profesionalización incipiente, etc, razones suficientes para que se propicien emociones negativas, afectando inclusive nuestra salud. Sin dejar que se ahonde en eventos más dramáticos, es oportuno realizar una introspección, formularse preguntas de reflexión y resaltar lo valioso que se ha logrado, sin dejar de agradecer por todo lo recibido.

En fin, conociendo que es lo que nos debilita, hay que procurar llenarse de positivismo y de energía, teniendo confianza de que vendran tiempos mejores, emprendiendo los correctivos que conlleven a un fortalecimiento tanto emocional como físico y recordando la afamada frase "No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista".




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